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Fennec Box for Athletes and Fighters

INTRODUCCIÓN.

Quizás por la presencia de técnicas de desarmes de cuchillo que abundan en las artes marciales, hoy día se tiende a pensar que dominar a alguien con cuchillo es cosa de saber la técnica adecuada y nada más. Ciertamente la cosa funciona mientras que el agresor sea tu compañero de práctica, tenga en la mano un cuchillo de entrenamiento de goma y el entorno sea el gimnasio donde uno aprende a defenderse, no la calle donde te pueden quitar la vida por tu teléfono móvil.

En CKMI siempre tenemos en cuenta la realidad y la psicología de la agresión y el agresor para desarrollar y perfeccionar nuestras técnicas de defensa personal por eso en este artículo presentaremos una serie de ocho consideraciones a tener siempre en cuenta durante nuestros entrenamientos sobre la realidad de los ataques con objetos punzo cortantes, los más usuales cuchillos y navajas. Estas consideraciones se basan en diferentes estudios realizados por organismos profesionales de la seguridad y por la propia experiencia de campo de nuestros instructores.

Primera consideración:

Si se percata que su agresor tiene un cuchillo en la mano considérese afortunado. La mayoría de los entrenamientos tradicionales asumen que el defensor siempre sabrá que va a ser atacado con un cuchillo. No obstante, en 1992 Darren Laur, instructor de tácticas defensivas de organismos policiales en EE.UU., hizo un experimento simple: seleccionó una muestra de 85 funcionarios activos y planteó una situación en la cual el agresor atacaba al participante con un cuchillo de goma.

Los resultados:

  1. 3% de las personas lograron ver el cuchillo antes del ataque
  2. 12% Se dieron cuenta durante el ataque de que había un cuchillo, luego de ser apuñalados varias veces.
  3. 85% de las personas se dieron cuenta de que fueron atacados con un cuchillo al terminar el ejercicio, cuando se les pidió que se revisaran en busca de heridas (el cuchillo estaba impregnado en pintura)

El experimento corroboró algo ampliamente conocido en la calle, la mayoría de las veces la víctima no se percatará de la presencia de un cuchillo en manos de su agresor hasta que sea demasiado tarde ¿Por qué el 97% de las personas del experimento anterior no pudo ver el cuchillo?

Puntos a tener en cuenta:

  1. Es bastante ingenuo pensar que quien piensa utilizar el cuchillo tenga la amabilidad de advertírselo antes de atacar. Con excepción de atracos y peleas donde el arma es mostrada como medio de intimidación, la mayoría de las veces el agresor procura tener oculta el arma hasta estar al alcance de su víctima para sorprenderla.
  2. Cuando el ataque es lanzado se activa la descarga de adrenalina (Respuesta de Supervivencia ante el Estrés) que entre otros efectos disminuye la percepción de detalles y dispara la visión de túnel.
  3. La distancia en ataques de calle es menor a un metro, difícil ver venir algo tan pequeño como un cuchillo o navaja hacia nosotros.
  4. Al ser atacados de forma sorpresiva la reacción natural es retroceder.
  5. En situaciones de alto estrés los apuñalamientos se sienten como golpes. Hay innumerables casos de personas cortadas en altercados con cuchillos que dicen haber visto sangre y pensar que era la del agresor, no la suya.

Segunda consideración:

La mano es más rápida que la vista Un brazo se mueve aproximadamente a una velocidad de 6,25 m/seg, es decir, tarda alrededor de 0.16 segundos en alcanzar un objetivo que esté a menos de un metro de distancia. Bastante difícil que en ese lapso una persona pueda identificar la agresión, salir de la línea de ataque, agarrar el brazo que porta el arma y aplicar una técnica. Esta es la razón por la cual una víctima muestra heridas en los antebrazos que algunos llaman cortes defensivos, que no es más que el intento de protegerse escudándose con los brazos (lo único posible de hacer en un lapso de tiempo tan corto).

Tercera consideración:

Los tipos malos no atacan una vez y se quedan congelados esperando a que usted reaccione. Distintos informes y reportes policiales en todo el mundo dejan muy clara las características de los ataques con objetos punzo cortantes:

  1. La víctima no es apuñalada una vez, sino un promedio de 15 a 30 veces una vez lanzado el primer corte ¿por qué? Porque la intención del agresor es matar y mientras más corte y apuñale mucho mejor. De hecho, son los estudios suelen resaltar que son los últimos cinco cortes o puñaladas los que matan a la persona.
  2. Las agresiones con cuchillo son ataques dinámicos sin pausa, muy viscerales, caóticos y que se dirigen a distintos ángulos del cuerpo. Mientras esto sucede el agresor tiende a avanzar hacia la víctima y agarrarla para evitar que se escape.

Cuarta consideración:

Ante la sorpresa surge el instinto, no el espíritu marcial. El informe Laur corrobora una serie de descubrimientos posteriores sobre la reacción inmediata de funcionarios policiales y ciudadanos comunes víctimas de esta clase de altercados. Este mismo patrón de conducta lo hemos visto una y otra vez durante escenarios que reproducen situaciones de calle en nuestros cursos, con participantes que van desde novatos hasta expertos en sistemas de combate cuerpo a cuerpo:

  1. La víctima no esquiva, sino retrocede. El problema es que el agresor avanza a mayor velocidad (caminar hacia delante es más fácil que de espaldas), lo que provoca que la víctima siempre está al alcance del arma.
  2. La víctima trata de agarrar la mano, lo que se convierte en una serie de intentos erráticos que terminan en desesperación.
  3. Mientras esto sucede tiene lugar una gran cantidad de cortes.
  4. Algunos intentan bloquear los cortes (hiriéndose en los antebrazos), el problema es que dada la velocidad del ataque se logra bloquear menos del 10% del total de intentos.
  5. Al cerrarse la distancia la víctima tiende a agarrar al agresor (caer en clinch), lo que provoca su caída al suelo y la pérdida de dos factores de seguridad primordiales: distancia y movilidad.
  6. ¿Por qué éste patrón de conducta se reproduce una y otra vez? Porque es la reacción que está grabada en nuestro sistema de supervivencia.

Quinta consideración:

En distancias cortas un cuchillo es tan peligroso, o incluso más, como un arma de fuego. Una recomendación común a miembros de fuerzas de seguridad dice que ante un cuchillo lo mejor es sacar un arma de fuego. Esto es cierto, pero hay que tener en cuenta varios problemas:

  1. La distancia entre el agresor y el defensor raras veces permite desenfundar, lograr distancia y disparar antes de que el cuchillo llegue a su destino.
  2. A menos que el tiro sea certero (cabeza, corazón, área cervical), una persona herida aún es capaz de continuar atacando hasta caer por la pérdida de sangre.
  3. El área del cuchillo que llega al cuerpo es menor a una bala, lo que implica mayor fuerza de impacto por pulgada cuadrada.
  4. El cuchillo tiene varias características: no se le acaban las balas, no tiene mal funciones, no se necesita mayor puntería para hacer daño, causa daño letal con penetrar menos de 2 cm en el cuerpo y hace una herida mayor con la consiguiente pérdida de sangre a un ritmo más rápido. Además, estamos acostumbrados a usar cuchillos desde niños por lo que tenemos habilidades adquiridas en su uso y seremos hábiles haciendo daño con él.

Sexta consideración:

El hecho de que usted también tenga un cuchillo no significa que tiene las de ganar. Existen múltiples programas para el uso del cuchillo como medio de defensa personal, pero por desgracia la mayoría obvia dos hechos importantes; el desenfunde y el tiempo que tardaría el agresor en caer una vez herido. Desenfundar un arma de cualquier clase en distancias cortas y en medio de un ataque es no sólo imposible sino descabellado. Un ejemplo: en circuitos de tiro desenfundar y disparar en menos de 2 segundos se considera una marca importante, con mucha destreza una persona puede desenfundar un cuchillo y cortar en un segundo. ¿parece poco tiempo? Calcule que un agresor puede hacer aproximadamente 3 apuñalamientos en ese lapso, mientras la víctima aún no ha logrado sacar su arma.

Por otro lado, generalmente las muertes por corte y apuñalamiento son causadas por la pérdida de sangre, concretamente el 30% (más o menos 1.5 litros).

Perder esta cantidad lleva tiempo sobre todo si los cortes a arterias importantes no son grandes. Mientras esto sucede el agresor aún está en capacidad de hacer daño.

Séptima consideración:

Acostúmbrese a la idea de que lo van a cortar en un altercado de esta naturaleza. Este es un tema frente al que muchos expertos en desarmes de cuchillo se horrorizan. Pero los hechos demuestran claramente que enfrentar un objeto punzo cortante conlleva más de un 80% de probabilidades de ser herido. De hecho, los programas modernos de tácticas defensivas enseñados en varios (y respetados) organismos policiales dicen una premisa de la cual nos hacemos eco:

El problema no es que lo corten, sino procurar que el corte que le hagan no sea tan grave que le impida luchar por su vida y pedir asistencia apenas tenga la oportunidad. Lidiar con esta idea permite superar la impresión que causa el verse herido y el posterior derrumbe psicológico que termina en actitud derrotista que nos puede llevar a un final no deseado. La mente guía al cuerpo. El gimnasio es un entorno controlado y la calle un lugar donde la agresión es muy visceral e impactante.

Octava consideración:

En este punto nos detendremos a realizar varios análisis claves a tener en cuenta tanto en los entrenamientos como en la acción defensiva:

Los errores comunes del entrenamiento:

  1. La mayoría de las técnicas se inician con el agresor mostrando el arma y fuera del alcance del defensor, algo totalmente opuesto a lo que sucede en la calle.
  2. Cabe preguntarse: ¿si el agresor está fuera de alcance no es más fácil correr? «Mantén las cosas simples», dice una máxima de la defensa personal.
  3. Muchas técnicas plantean movimientos complejos que no toma en cuenta tres factores fundamentales:  la reacción natural de una persona que es agredida, el patrón de ataque en la calle y la dificultad para recordar técnicas complejas en situaciones reales.
  4. Algunos sistemas plantean la necesidad de agarrar la mano que porta el arma como la clave para que la defensa tenga éxito. Algo sumamente complicado dada la velocidad a la que se desplaza y extremadamente difícil si hay sangre, ya que actúa como lubricante.
  5. El problema de los ataques estáticos:
  6. muchos estilos plantean defensa contra un ataque simple de un golpe, luego del cual el agresor conserva la posición congelado. Todo lo contrario, a la realidad, donde el ataque es fluido y dinámico.
  7. No considerar el forcejeo por el arma: la mayoría de los desarmes hablan de quitarle al agresor el cuchillo. Quitar el arma implica acercarse lo suficiente para poder hacerlo, al cerrar la distancia la tendencia es a agarrarse (entrar en clinch), algo bastante peligroso con un cuchillo en manos de alguien que sabe que si lo pierde se muere, por lo tanto, el agresor va a forcejear para recuperar su arma.
  8. No considerar el antes y después: los desarmes de cuchillo hablan de cómo «quitarle» el arma al agresor. ¿Qué hay de las precauciones necesarias para saber si el otro tiene un cuchillo? ¿Qué se debe hacer inmediatamente después del enfrentamiento? ¿Cómo atender heridas?
  9. El escenario debería dictar la estrategia y la táctica. En un escenario de violencia callejera inciden alrededor de 30 variables distintas (topografía, participantes, rutas de escape y otras) que en muchos casos tienen mayor peso que la técnica. Esta visión completa del problema raras veces es introducida en los entrenamientos.
  10. Preparación psicológica: usar un cuchillo es emplear (y arriesgarse a padecer) fuerza letal. Algo con lo que no es nada fácil lidiar.

Consideraciones finales:

Sería extremadamente irresponsable explicar aquí como manejar técnicamente este problema, pero podemos adelantar algunos consejos de sentido común:

• Si ve un cuchillo y puede correr? Corra.

• Si no puede correr busque algún objeto que le permita defenderse (silla, maletín, etc.), con preferencia a aquellos que le permitan mantener la distancia.

• La distancia es su amiga, en lo posible no permita que nadie se le acerque en un altercado en la calle.

• No pierda de vista las manos de su agresor.

• Lo más sano es asumir que el agresor siempre estará armado, aunque no vea el arma.

• Luego del enfrentamiento revísese en busca de heridas.

• Si está herido trate de calmar la respiración a fin de disminuir el ritmo cardíaco y retrasar la pérdida de sangre.

• Si está herido en brazos o piernas, procure mantener la zona afectada en alto.

• Presione la herida para detener la hemorragia, puede usar pañuelos, trozos de tela o toallas sanitarias. No aplique torniquetes si no sabe cómo hacerlo.

• Si debe caminar hágalo lentamente.

• Repítase constantemente que va a vivir.

Aunque parezca superfluo, es su propia voluntad e instinto de supervivencia lo que lo mantendrá con vida. Desde CKMI deseamos que jamás tengas que enfrentarse a una situación de este tipo, pero te damos las herramientas en nuestras clases y seminarios para que si sucede tengas los recursos técnicos necesarios que te permitan tener la oportunidad de sobrevivir ante una agresión de este tipo

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